La nevada impidio que tomara direccion este, la zona que a priori juzgue la mas interesante; hacia alli hay un solo camino que llega a una pequnia ciudad y luego habria que caminar. En esa zona se habla un dialecto que en el centro de Bhutan, donde me encuentro les resulta desconocido.
Thimpo, la capital y Paro, resultan contrastantes con los lugares hasta ahora vistos. Podria decir que aqui todo es orden, todo esta en su lugar.
La calles visiblemente limpias, el poco trafico ordenado sin necesidad de semaforos, la gente que paciente se sienta en su camino a tomar un te en algun pequenio bar.
Las casa bajas, (no se puede construir mas de 4 pisos), permiten admirar el gran paisaje de las pegadas montanias. Todas las casas estan finamente pintadas en su frente con cuatro grandes representativas figuras: dragon, mono, ave y ...pene, grande por cierto. Es que sirve para alejar los malos espiritus que supongo tambien seran grandes. Todo muy adornado con grandes "filetes" orientales con imagenes de buda. Asi se arma un exquisito colorido entre el blanco paisaje de las montanias y los colores de las casas que parecen ensamblar perfectamente con el orden reinante.
Pero otras construcciones adquieren aqui importancia: los monasterios. Salvo algunos del Tibet, aqui se encuentran los mas importantes y mejor mantenidos. Estan decorados con grandes y antiquisimas pinturas (todas restauradas y muy bien conservadas) que cuentan historias y mitos budistas. Se los puede visitar y se vuelve muy interesante porque los pocos turistas que vienen (siempre verano) hacen treking o van a algun resort en la montania y dejan bastante de lado los monasterios; entonces siempre hay un monje dispuesto a la conversacion o a la explicacion. Sin contar el asombro que provoca verlos con sus rojas tunicas y sandalias en plena nevada; delicioso contraste a la vista y a la camara que salvo dentro del templo, donde no se pueden sacar fotos y hay que estar descalzo, no para de retratarlos siempre sonrientes y nunca tiritando.
Varias cosas se combinan en un monasterio budista: el sonido estrepito de los platillos, tambores y el canto repetitivo de un mantra; el aroma a incienso y al inconfundible y penetrante te de Yak; y la experiencia de observar un disenio y simbolismo muy especial.
Todo monasterio esta decorado con grandes murales. Los temas son variados: divinidades meditando, retratos de lamas para reverenciar, figuras que ayudan a meditar, historias de buda desde nacimiento a su ilumniacion Este arte tienen estrictas normas que priorizan el orden y la simetria de los dibujos a la originalidad y la expresion.
Se ven tambien ruedas con oraciones inscriptas que pueden llegar a tener varios metros de altura, tienen escritas plegarias budistas. Al pasar y hacer girar la rueda la plegaria sin ser dicha "se ponen en funcionamiento". A veces pueden ser pequenias y encontrase alrededor de todo el monasterio en una interminable fila de varios cientos de metros que todo peregrino que lo recorre alrededor, siempre en sentido de las agujas del reloj, hace girar una por una. En los caminos es comun encontrar en alguna pequenia bajada de agua una construccion que alberga la rueda de oraciones; un simple sistema hace girar por la caida del agua la rueda rezando "sola y automaticamente" la plegaria.
Junto con las ruedas hay banderas con oraciones que atraviesan y adornan todo el exterior, tambien se las ve en los caminos y a la lejania en la altura de alguna montania.
En la parte central del templo estan las almohadas de los monjes las cuales "nunca" hay que sentarse y muchos menos pisar. (no se si lo describo o me lo recuerdo porque ya lo olvide un par de veces)
En el frente la figura de un buda (a veces tres: pasado, presente y futuro) y un altar que tiene vasijas con agua y ofrendas de arroz o fruta. Tambien retratos del Dalai Lama, el "pancha" Lama un escalon abajo del Dalia y fotos de reconocidos monjes. En los monasterios tibetanos la figura del Dalia esta no solamente prohibida sino que los monjes deber firmar un "acuerdo" por el que desconocen su autoridad.
La experiencia por Bhutan ha sido corta, apenas seis dias y con una gran nevada; fue indudablemente una gran sorpresa de la idea previa de un lugar aislado, posiblemente cerrado e incommunicado al encuentro (en los visto en estos pocos dias) con una comunidad moderna e interesada en conservar sus tradiciones.
Solo en una oportunidad acepte arrojar las monedas del I Ching, un poco por cortesía con quien me encontraba en ese momento; pero decididamente por lo que me encontré en la primera hoja del libro: el poema de Borges que encabeza este blog. El I ching o libro de las mutaciones es un libro oracular, enigmático, y supone un universo regido por el principio del cambio. No me quedó ni un recuerdo de aquellos oscuros párrafos que me leyeron del libro y que resultaron señalados como efecto de una extraña combinatoria de tres monedas arrojadas. Pero el título del capítulo leído se enlazo con algo: "El andariego" y he aquí el encabezamiento de estas notas escritas en viaje. Las entradas están ordenadas por país y en orden cronológico. En el cuerpo central están los escritos realizados a medida que se avanza en el camino. A izquierda fotos del lugar, curiosidades, sucesos del viaje y anécdotas. Las páginas están ordenados por país de algunos de los cuales solo hay registro fotográfico.